Una tragedia impactante ha golpeado la región de Donbás, en Ucrania, devastada por la guerra: el fotógrafo francés Antoni Lallican fue asesinado el viernes 3 de octubre, cuando un dron ruso impactó en la zona donde se encontraba cubriendo la información. El ataque también causó graves heridas al periodista ucraniano Heorgiy Ivanchenko.

Según las Federaciones Internacional y Europea de Periodistas (IFJ y EFJ), este es el primer caso en el que un periodista ha sido asesinado por un dron desde la invasión a gran escala de Rusia en 2022. Ambos reporteros fueron claramente identificados como miembros de la prensa, y llevaban chalecos antibalas con la palabra "PRENSA".

Lallican, que trabajaba para la agencia Hans Lucas, con sede en Carcassonne, había cubierto el conflicto en Ucrania desde los primeros días de la guerra. Sus fotografías, publicadas en Le Monde, Le Figaro, Der Spiegel, Libération y otros medios importantes, mostraban la realidad cotidiana de los civiles atrapados en el conflicto. En enero de 2024, recibió el Premio Víctor Hugo a la Fotografía Comprometida por su serie "De repente el cielo se oscureció.

“Los drones rusos ahora están cazando personas, incluidos periodistas”, advirtió Sergueï Tomilenko, presidente del Sindicato Nacional de Periodistas de Ucrania. “Antoni Lallican arriesgó su vida para mostrar la verdad. Ahora se ha convertido en parte de esa verdad”.

Diecisiete periodistas han perdido la vida en Ucrania desde que comenzó la invasión, un sombrío recordatorio de que, en esta guerra, contar la verdad se ha convertido en un acto de valentía peligroso.